¿Tu mascota falleció en la clínica veterinaria? Esto es lo que sigue
Paso a paso sobre cómo reaccionar si fallece tu mascota
Muchas despedidas ocurren en la clínica veterinaria: una cirugía que se complica, una enfermedad que avanza, una eutanasia decidida junto al profesional. En medio de la pena, aparece la pregunta práctica: ¿y ahora qué hago? La buena noticia: casi todo se puede coordinar sin que tengas que trasladar a tu mascota.
Paso a paso
- 1. Tómate un momento. Las clínicas están acostumbradas a dar un espacio para la despedida. Pídelo si lo necesitas.
- 2. Pregunta si la clínica puede conservar a tu mascota unas horas. La mayoría cuenta con refrigeración para mantenerla mientras decides con calma.
- 3. Decide el tipo de despedida. Cremación individual (recibes las cenizas con certificado), premium (con ánfora superior) o sin devolución. Si dudas entre ellas, te las explicamos sin apuro.
- 4. Escríbenos por WhatsApp con el nombre de la clínica, su comuna y los datos de tu mascota. Nosotros coordinamos el retiro directamente con la veterinaria — tú no tienes que volver ni hacer trámites ahí.
- 5. Recibe las cenizas en tu casa. En 3 días hábiles, con certificado de cremación y trazabilidad completa del proceso.
¿La clínica te ofreció "encargarse"?
Es común que la clínica ofrezca gestionar la cremación con su proveedor. Es una opción válida — pero tienes derecho a elegir el servicio que tú quieras. Pregunta siempre: ¿la cremación será individual o colectiva?, ¿entregan certificado?, ¿quién la realiza y dónde? Si la respuesta es vaga, puedes contratar directamente el servicio que te dé confianza e indicarle a la clínica que nosotros retiramos.
Trabajamos con clínicas de toda la RM
Retiramos mascotas en clínicas veterinarias de toda la Región Metropolitana, todos los días de 09:00 a 22:00 hrs. Muchas veterinarias ya son parte de nuestra red de convenio — y si la tuya no lo es, igual coordinamos el retiro sin ningún problema.
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Muchas veces pensamos que una mascota “se porta mal” cuando en realidad está aburrida, estresada o sobrepasada. Ladridos excesivos, destrucción, maullidos insistentes, hiperactividad, lamido compulsivo o incluso apatía pueden ser señales de lo mismo: tu mascota necesita más estimulación y más control sobre su entorno.
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